Seguridad conectada para plantas industriales
Un reloj en cada muñeca y el mapa de tu planta delante de tu equipo de seguridad. Si alguien se cae, entra donde no debe o hay que evacuar, lo sabes: dónde está, cómo está y por dónde llegar hasta él. Y él también lo sabe, su reloj le avisa y le enseña por dónde salir.

posición cada 3 s en emergenciaSOS automático a los 20 s7 reglas configurables
Hoy el recuento se hace en papel.
Una lista en la puerta y alguien cantando nombres. Se tarda veinte minutos en saber que falta alguien, veinte minutos en los que nadie sabe dónde estaba.

Con SafeOnuba, el recuento ya está hecho.
Cada reloj manda su posición y el servidor la cruza con la geocerca del punto de reunión. Nadie ficha, nadie canta nombres, el marcador sube mientras van llegando.
Y con el reloj en la muñeca, el día que suena la sirena cambian cuatro cosas más.
Le dices por dónde salir
El reloj le da la ruta al punto de reunión: flecha, metros que quedan, y aviso cuando llega. No hay que localizar a nadie para decirle a dónde ir.
Sabes quién falta, y dónde estaba
Quien no llega aparece con nombre, contrata y última posición conocida. Nadie tiene que darse cuenta de que falta, ya está en la pantalla.
Sabes si responde
Si el reloj detecta una caída, pregunta. Si no hay respuesta en veinte segundos, lanza el SOS él solo. Que no conteste es, en sí, un dato.
Mandas a alguien con una dirección
Con la alerta abierta, el equipo de intervención ve sus coordenadas y, mientras dura, sus constantes. Sale hacia un sitio concreto y sabiendo cómo está.
Tus constantes las ves tú en tu reloj, siempre. La empresa no, fuera de una emergencia el reloj evalúa las reglas a bordo y solo manda la alerta. Se desbloquean al abrirse, se ven mientras dura y queda registrado quién ha entrado a mirarlas.
Las zonas prohibidas cambian cada día. Tu sistema, también.
Las zonas de una planta no son fijas, dependen de los permisos de trabajo del día. SafeOnuba conecta las geocercas a la ventana de validez del permiso. Fuera de su ventana, la zona se comporta como prohibida y quien entra genera alerta.
Los sistemas que hay se configuran una vez y quedan desfasados a la semana.
A las 15:04 el aviso sale por los dos lados a la vez.
EN LA MUÑECA
Vibra y se enciende con la zona y el motivo. No es un pitido, es una instrucción de qué hacer, y se confirma que se ha recibido.
REGISTRO DE EVENTOS · EN DIRECTO
Zona no autorizada · J. Márquez ha entrado en la unidad de compresión sin permiso activo.
15:04 · PT-0453 venció 15:00 · última posición 36°58′N 6°57′O
EN LA SALA DE CONTROL
Con nombre, contrata, zona y el permiso que lo justifica. El responsable puede hacerle vibrar el reloj otra vez o mandarle un mensaje sin llamar a nadie por radio.

La alerta llega antes que el golpe de calor.
Al trabajador le llega la instrucción de parar, sombra y agua. Y queda registrado que la ha recibido.
Tus constantes son tuyas.
El trabajador las ve en su muñeca, siempre. La empresa no, en operación normal el reloj evalúa las reglas de salud en el propio dispositivo y solo envía la alerta, así que las constantes no salen de la muñeca.
Solo cuando hay una emergencia activa, un SOS o una caída, el equipo de intervención ve las constantes de esa persona, mientras dura la alerta, únicamente de esa persona, y con cada acceso a esos datos registrado. Al resolverse, se corta la transmisión y vuelven a ocultarse.
Los sensores de muñeca sirven para alertar, no para diagnosticar.
El vial de tu planta no tiene acera
Una carretilla marcha atrás, un camión en un vial estrecho, un manipulador a la hora del relevo. El conductor no ve por detrás y el que va a pie está mirando su trabajo.
El espejo, la baliza y el chaleco llevan cincuenta años haciendo lo que pueden, y los tres dependen de que alguien mire en el momento justo.
Quien se sube a un vehículo lo declara desde su reloj con un toque. A partir de ahí, al que va a pie por delante le vibra la muñeca cuando ese vehículo entra en el radio que hayas configurado.

En la muñeca no llega solo un pitido, llega qué hacer y por qué. Y se confirma que se ha recibido.
Un botón de SOS, y si no puedes pulsarlo la alerta se manda sola



Decides qué es una alerta, y cuándo no
Siete reglas que se editan desde ajustes, qué salta con qué severidad, a quién avisa y cuánto tiempo se calla después. Cambiar una no obliga a recoger ni un reloj, y el día que cambie el hardware las reglas siguen en pie.
REPORTA HECHOS
Reloj
- «estoy aquí»
- «me he caído»
- «he pulsado SOS»
DECIDE
Motor de reglas
- qué es una alerta
- con qué severidad
- cuándo callarse
RECIBE
Sala de control
- mapa en vivo
- alertas priorizadas
- evacuación y parte
Los dispositivos solo reportan hechos. No hay forma de saltarse el motor escribiendo por otro camino.
Una de las siete, por dentro
- CUANDO
- impacto detectado y ninguna respuesta en 20 s
- SEVERIDAD
- crítica
- A QUIÉN
- sala de control y supervisor de la contrata
- REPETICIÓN
- no vuelve a saltar mientras la alerta siga abierta
Los cuatro campos se cambian desde ajustes, sin tocar ni un reloj.
Siete reglas configurables
- SOS
- Caída
- Zona no autorizada
- Estrés térmico
- Vehículo cerca de un peatón
- Batería baja
- Reloj sin señal
Detectarlo es la mitad. La otra es poder contar qué se hizo
El motor decide que eso es una alerta. Lo que viene después lo hace tu gente, y hoy queda en un grupo de WhatsApp, en la memoria de dos personas y en un parte escrito al día siguiente.
SafeOnuba lo fecha solo. A qué hora se detectó, cuándo la reconoció alguien, quién se hizo cargo, a quién se llamó, cuándo salió el equipo y cuándo se cerró. Nadie tiene que acordarse de nada, porque el sistema que detectó la alerta es el único que puede fecharlo todo sin depender de que alguien lo apunte.
Y guarda con qué se decidió. Cada alerta lleva el hecho crudo que la disparó y la regla que lo convirtió en alerta, con los umbrales que tenía puestos ese día. Si alguien pregunta por qué saltó, la respuesta no es una reconstrucción.

La emergencia que no empieza dentro de tu planta
Hay emergencias que tu planta no produce y le afectan igual, como una riada, un incendio que avanza, un escape en la instalación de al lado. Casi todas tienen algo que una caída no tiene, llegan con aviso y con tiempo por delante y ese tiempo solo vale algo si se convierte en gente moviéndose.
El caso más exigente lo tenemos al lado de casa. Huelva está en el Golfo de Cádiz, la zona con mayor riesgo de tsunami de la España peninsular, en 1755 la ola del terremoto de Lisboa alcanzó la costa onubense 55 minutos después del temblor, con el polo químico sobre la ría. Pero el mecanismo no es de Huelva. Cambia la amenaza y cambian los minutos, lo que hay que hacer con ellos es idéntico en Tarragona, en Puertollano o en Avilés.
Cuando se emite un aviso, España lo difunde por ES-Alert al teléfono móvil. Pero en zona clasificada el móvil no entra, no es intrínsecamente seguro y en media planta tampoco se lleva encima. El aviso oficial existe y no puede llegar hasta quien está trabajando.
El reloj sí llega. Y a partir de ahí es el mecanismo que ya has visto en esta página: la ruta al punto de reunión en la muñeca, quién falta y dónde estaba, y el parte con la hora de cada cosa.
Con una diferencia que conviene mirar antes de necesitarla. El punto de reunión de siempre está pensado para un fuego dentro de la planta, y no sirve para todo. En un tsunami puede caer en zona inundable; con un incendio que entra por el oeste, el bueno es el del lado contrario. Las rutas se dibujan por escenario, y eso se decide el día que se dibujan las zonas, no el día que pasa.
Hoy la evacuación la lanza una persona desde la sala en cuanto llega el aviso. Que la alerta entre sola —de las redes sísmicas europeas, de los avisos de AEMET o de Protección Civil— está en el plan de producto.
No te lo cuento más, pruébalo
La maqueta es la sala de control, simulada en tu navegador. La caída, el camión que se acerca a alguien que va a pie, la entrada en zona restringida, el golpe de calor y las dos evacuaciones los lanzas tú.
Y ves las dos puntas a la vez, que es lo que no se puede contar por escrito, lo que le aparece a la sala y lo que le pasa en la muñeca a quien está dentro.
6 escenarios · sin registro · se abre en tu navegador
¿Y las zonas ATEX?
Hoy, SafeOnuba se despliega donde no hay atmósfera explosiva: obra y montaje, talleres, almacenes, viales, intemperie. En una planta en construcción eso es prácticamente todo el recinto — y arranca con relojes Android estándar: sin equipos certificados que comprar y sin plazos de suministro que esperar.
Para las zonas clasificadas, el camino ya existe: relojes certificados ATEX zona 1/21 de fabricantes especializados, con el mismo sistema Android y la misma app. Cuando toque entrar ahí, cambia el hardware — no el software.
Y lo que pilotes ahora no se tira: mismas reglas, mismo mapa, misma sala de control, mismo histórico. El piloto de hoy es la base del despliegue de mañana.
Pilota SafeOnuba en tu planta.
Cuéntanos cómo es tu planta y te preparamos una demo con tus zonas reales sobre el mapa. Sin compromiso.