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El aviso de calor es de la provincia. El golpe de calor es de una persona

El reloj cruza tres cosas en la propia muñeca, pulsaciones sostenidas, tiempo acumulado al sol e índice de calor, y avisa a quien tiene que parar antes de que pase nada.

FC >120118 min al solíndice de calor 36 °C

Maqueta de plastilina a pleno sol: un operario ha parado a la sombra de una marquesina y bebe agua, con la esfera del reloj encendida en ámbar, mientras al fondo sus compañeros siguen trabajando al sol

La norma ya no te deja mirar el termómetro y decidir

El Real Decreto-ley 4/2023 modificó el Real Decreto 486/1997 y entró en vigor el 13 de mayo de 2023. Desde entonces, cuando AEMET emite un aviso naranja o rojo por temperaturas extremas y las medidas preventivas habituales no bastan, la empresa está obligada a adaptar las condiciones de trabajo, incluida la reducción o modificación de la jornada. Esa reducción no puede suponer una rebaja del salario.

Alcanza a los trabajos al aire libre en cualquier sector: construcción, agricultura, transporte, montaje. Y en locales cerrados siguen vigentes los márgenes de siempre del 486/1997, de 17 a 27 °C para trabajo sedentario y de 14 a 25 °C para trabajo ligero.

Lo que la norma no dice, porque no puede, es cuándo dejan de bastar las medidas para una persona concreta. Ese juicio lo tiene que hacer alguien, y hoy lo hace mirando el cielo y el termómetro de la garita.

Cuatro personas en el mismo tajo no están igual de expuestas

Un aviso meteorológico describe una provincia. Una parada general protege a todos por igual y para la obra entera, cueste lo que cueste.

Entre las dos cosas no hay nada, y ahí es donde está casi todo el verano.

  • El aviso es de la provincia; el tajo, no

    AEMET avisa por zonas de media España. Dentro de tu recinto, quien está sobre una solera de hormigón a mediodía y quien está en un taller cubierto no comparten ni la temperatura ni el reflejo del suelo.

  • No todos llevan las mismas horas al sol

    El que entró a las siete y lleva desde entonces en el mismo tajo y el que acaba de llegar del almuerzo están a la misma temperatura y no corren el mismo riesgo. La exposición se acumula, y el termómetro de la planta no la cuenta.

  • No todos los cuerpos responden igual

    La aclimatación, la edad, la condición física o una medicación cambian cómo encaja cada uno la misma jornada. Es la razón por la que una regla única para toda la plantilla protege de más a unos y de menos a otros.

  • El esfuerzo no está en el parte meteorológico

    Media hora cargando a pleno sol no es media hora de pie a la sombra. Las pulsaciones sostenidas dicen lo que está haciendo el cuerpo, y ese dato no aparece en ningún aviso.

Tres datos que solo se pueden cruzar en la muñeca

Ninguno de los tres vale por separado. Treinta y seis grados de índice de calor no es una alerta; ciento dieciocho minutos al sol tampoco; unas pulsaciones altas, menos todavía. Los tres a la vez, en la misma persona, sí.

El índice de calor es el mismo para toda la planta y lo calcula el servidor con la temperatura y la humedad de tu recinto. Los minutos al sol y las pulsaciones son de esa persona, y no salen de su muñeca: el cruce lo hace el propio reloj. Y por eso lo que sale de la muñeca es la alerta, no las constantes.

Lo que le llega al trabajador no es un pitido, es una instrucción de qué hacer —parar a la sombra y beber agua— con el motivo delante. Y pulsa recibo, así que en la sala consta que llegó, no solo que se mandó.

ESTRÉS TÉRMICOPara a la sombray bebe aguaFC >120 · 118 min al sol · 36 °CRecibido

Hoja de ruta

Estar al aire libre no es estar al sol

El reloj cuenta los minutos de sol de cada persona, lo que hoy no sabe es cuándo deja. La sombra de una nave, de un tanque o de una caseta no sale en ningún parte meteorológico, y cuatro horas al resguardo de la nave y cuatro sobre la solera se acumulan igual.

Lo que viene es un mapa de sombras de tu planta, y se apoya en tres cosas que ya existen sin que haya que instalar ninguna.

  • La altura de tus estructuras ya está medida

    El LiDAR del vuelo PNOA del Instituto Geográfico Nacional cubre España entera, es público y es gratuito. Naves, tanques, casetas, y la altura de cada una sale de ahí. Nadie tiene que ir a medir tu planta, ni buscar los planos, ni instalar un sensor.

  • La posición del sol es un cálculo, no una medición

    Con las coordenadas de la planta y la hora se obtienen el azimut y la elevación en cada momento. Con la elevación y la altura de cada estructura sale la longitud de su sombra, y con el azimut, hacia dónde cae sobre el plano.

  • Y un día cubierto no acumula exposición

    La nubosidad se toma de un servicio meteorológico abierto. Sin ese paso el sistema contaría sol a las tres de la tarde de un día tapado y estaría dando avisos todo el invierno, que es la forma más rápida de que se dejen de mirar.

08:00sol al esteEn sombra
14:00sol al surAl sol
19:00sol al oesteAl sol

El mismo operario, en el mismo punto, tres horas del mismo día. Lo único que se mueve es la sombra, su contador no suma sol en la primera y lo suma entero en las otras dos.

Con eso, el contador de cada persona se parte en dos, minutos al sol y minutos en sombra, y la regla de calor deja de dispararse por estar fuera para dispararse por estar expuesto. El aviso también cambia, puede decir dónde está la sombra más cercana, no solo que hay que buscarla.

Y no abre ningún dato nuevo de nadie. Los minutos al sol se calculan con la posición, que la sala ya tiene delante en el mapa, y con la altura de los edificios. No salen del cuerpo de nadie.

Aun así, la sala no lo ve todo el día. El desglose de una persona se abre con su aviso de calor, mientras el aviso dura, y se cierra al resolverlo. Que el dato no sea de salud no lo convierte en un registro de por dónde ha andado cada uno.

En la maqueta ya se puede mover el sol de la planta con un deslizador y ver las sombras barrer el plano, con la efeméride simplificada y las alturas puestas a mano. En el producto salen del LiDAR del IGN y de efemérides reales.

Tus constantes son tuyas

Es la objeción número uno, y llega siempre por el comité de seguridad y salud o por la representación sindical, un reloj que mide el pulso es un reloj que sabe cómo estás. Por eso la arquitectura se diseñó al revés que la mayoría.

El trabajador ve sus constantes en su muñeca, siempre. La empresa no, en operación normal el reloj evalúa las reglas de salud en el propio dispositivo y solo envía la alerta, así que las constantes no salen de la muñeca.

Solo cuando hay una emergencia activa, un SOS o una caída detectada, el equipo de intervención ve las constantes de esa persona, mientras dura la alerta, únicamente esa persona, y con cada acceso registrado en el panel. Al resolverse, se corta la transmisión y vuelven a ocultarse.

El sistema no registra rendimiento ni tiempos de descanso. Un aviso de calor dice que alguien tiene que parar, no cuánto ha parado.

Lo que esto no hace

Los sensores de muñeca sirven para alertar, no para diagnosticar. Esto no es un aparato médico, no dice qué le pasa a nadie y no sustituye a la vigilancia de la salud ni al servicio de prevención.

Tampoco decide por ti. No para la obra ni acorta la jornada, la decisión de adaptar las condiciones de trabajo sigue siendo de quien la tiene que tomar. Lo que cambia es que la toma sabiendo quién está cerca del límite y desde cuándo, en vez de por el aviso de la provincia.

Y hoy se despliega donde no hay atmósfera explosiva: obra y montaje, talleres, almacenes, viales, intemperie. Para zonas clasificadas el camino son relojes certificados ATEX zona 1/21 de fabricantes especializados, con el mismo sistema Android y la misma app. Cambia el hardware, no el software.

Míralo con tu planta delante

En la maqueta puedes lanzar un aviso de estrés térmico y ver a la vez las dos pantallas: lo que aparece en la sala de control y la instrucción que le sale en la muñeca a quien lleva dos horas al sol.